La primera sintonía de la mañana suena sin tener que reclamar yo nada, es el despertador que se ha puesto de acuerdo con mis tripas y mis angustias. El café me llama a gritos pero mi estómago se resiste, y se queja, no qiera estar lleno y se pronuncia con arcadas en mi cuello. Vueleve a ser como ayer la primera vez de todo, el pasado parece que siempre vuelve con sensaciones, pero no soy la misma persona que anoche se acostó. Los sueños han cambiado las emociones que envuelven mi piel, pero como siempre será la primera vez... Cada día es el primer día de mi vida, con un alma llena de sabiduría.
Tras poner el primer pie en el suelo con un calcetin de coleres a rayas y algo sucioal, siento que me clavo una chincheta; al apoyar el otro pie en el suelo para qutarme cierto obejeto punchiagudo, descubro que es la moda de llevar calcetines distintos. Además de que no es el mismo, ni tan siquiera es de colores a rayas, peor aún, es uno blanco donde observo que se asomo algún que otro dedo por allí abajo, y (re)descubro que soy un auténtico desastre, pero no me sabe mal, más de uno(a) me diría que ya era hora que me diera cuenta, tampoco me importa, sigo mi ritmo, y seguramente haya descubierto cosas en mi, que los demás no saben, igual que yo sé cosas de ellos, que por ahora no han descubierto, insisto cada cosa a su tiempo. Será que la vida es una película de intriga, o una genial comedia, no todo puede ir tan en serio. mmmmm!!
Tras meterme la primera parrafada del día y con los ojos llenos de lagañas, me dirijo al baño, y miro la taza del wc, y las primeras palabras relaes que salen de mi boca son: ¡hay que ser muy valiente con este frío, salir de la cama, bajarse los pantalones del pijama y aponsentarse en él! ¡ese es el aútenctico valor del hinvierno cuando abandonas la cama! ... Y como las ganas me pueden me aposente con miedo. (...)
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