Caminado por los pasillos del hospital, paso a paso y pasillo a pasillo veo las puertas viejas y paredes con sus pinturas caidas; parece el lugar perfecto para agonizar.
No necesito el aire que a él le asiste, quizás algo de aliento en los ánimos como al chico de aquella habitación; no necesito ya del suero que tiene el de la 345 que tiene atado a su muñeca, pero sí el calor de un abrazo que me ayude a mantenerme en pie; no necesito la inyección que le dan al joven que hay al lado de mi habitación para dormir, pero sí a alquien que me ayude a sostener las lágrimas...
Necesito una calida voz; otro tipo de aire. Tal vez podría regalarme un flor, un camino por el que pasear acariciando alguna mano, sintiendo como tiembla tras tocar mi piel, que al mirarme a los ojos lo entendiera todo. Aunque realmente lo que quiero llegar a comprender, es que en el fondo solo no se está tan mal. Sencillamente no necesitar saber de (...)
No necesitar el aliento en mis ánimos, ni el calor de un abrazo para mantenerme en pie, intentar comprender que me de igual llorar; porque en el fondo (...)
Los pasillos apenas tienen ya luz, y vestida calle sé que soy una "enferma" más, quizás disfrazada, medio agonizando en mi interior, la tristeza cubre el suelo que piso.
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